Lo mejor de la década 16: mejores discos españoles 2007La Casa AzulLa revolución sexual La insultante madurez de Guille Milkyway; su oposición definitiva a ser nuestro Burt Bacharach; el disco que contiene la canción con la que casi viajó a Eurovisión; el momento más feliz de La Casa Azul; y todavía unas cuantas cosas más para que se nos animen a hacer La revolución sexual. Pop pluscuamperfecto, afrancesado, clásico, sintético, emocional y más Cerca de Shibuya que nunca.
HidrogenesseAnimalitos Cuánta cosa habita el indescriptible mundo compartido por los casi clónicos -bigote y melena- Genís Segarra y Carlos Ballesteros. Animalitos por doquier, de los que tenemos dos patas y de los de cuatro piernas, alas, escamas... De la poesía irremediablemente par de Caballos y ponis a ese hitazo intergaláctico llamado Disfraz de tigre pasando por la sobrecogedora El árbol, la descacharrante El poder de mis tejanos, la versión de El vestir d'en Pascual -music hall catalán cantado en origen por Guillermina Motta-, los falsos aires zíngaros de Vamos a casarnos, el tecno pop de Schloss...
Los PlanetasLa leyenda del espacio Salvando las distancias -que las hay- Los Planetas ensayan su Leyenda del tiempo... y su Omega. Partiendo de estructuras -e incluso letras populares- de muy diversos palos flamencos -concretamente Tientos, Verdiales, Mirabrás, Fandangos, Soleares, Cantiñas, Caracoles, Granaínas, Alegrías y hasta una Caña con la voz de Enrique Morente- el grupo edifica este disco con generosas dosis de psicodelia, minimalismo disfrazado de dron y rock cósmico alemán. Denso, difícil, novedoso con respecto a lo que el grupo venía haciendo hasta ese momento. Y muy por encima de sus dos discos anteriores. El grupo insiste en esta línea con su último EP, Cuatro palos (2009).
TravoltaEl efecto amor Lo más bonito y delicado surgido jamás de las manos de un (o dos) Surfin' Bichos. Tras finiquitar Mercromina -Desde la montaña más alta del mundo (2005), a punto estuvo de aparecer también en estas listas- Joaquín Pascual y Carlos Cuevas se embarcaban en este proyecto de pop de cámara con un disco de esos en los que (casi) nada sobra. Y contiene una de las mejores canciones españolas de los 10 últimos años: Corazón valiente. Por desgracia, el segundo -Manual de redención (2008)- bajó bastante el listón.
Triángulo de Amor Bizarro Triángulo de Amor Bizarro / El hombre del siglo V Desde una Galicia cuasi rural, estos bárbaros recuperan el espíritu del noise 80's cruzándolo a hostias con momentos shoegazer, arranques de kraut y otras lindezas psico-ruidosas. Lo mejor es la aparente facilidad con la que el entonces trío (y ahora cuarteto, con batería nuevo y el interesante añadido de un teclista) entregaba canciones hechas a dentelladas pero no exentas de humor. Meses después del impresionante debut homónimo, llegaba una fascinante colección de sus maquetas -con varios añadidos- para disfrutarles con -si cabe- mayor crudeza.
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28.11.09
Polar Garden
Malestar General les invita a oler las flores congeladas del Jardín Polar de Batahola74. Larga vida.
In the mix Them Crooked VulturesThem Crooked Vultures
Lo mejor de la década 15: mejores discos extranjeros 2007Animal CollectiveStrawberry Jam Aquí están, por fin. Más de uno respirará tranquilo: hostia, sí, les ha metido, es guay, es cool... Que los muchachos se lo merecen es innegable. Pero aquí, a partir de aquí y teniendo en cuenta que el mejor hasta la fecha estaba por llegar. El entonces cuarteto, tras los ensayos definitivos de Sung Tongs (2004) y Feels (2005), cuajaba aquí su mezcla de experimentación, baile, dron y armonía. Eran ya más post que nadie. Y también arrancaban en los críticos musicales las mayores post-gilipollces escuchadas en años. Lo que no quita para que el colectivo animal sea una de las células creativas (y de resistencia) más importantes de la década.
BattlesMirrored / Holy FuckLP Dos maneras de entender el rock instrumental. La primera, la de Battles, incluye voces. Empezamos bien. Voces, a ver si lo pillan, como un instrumento más. Y progresiones geométricas que les acercan al rock matemático. Pero con sangre: basta escuchar Atlas. Y en directo son aún mejores manipuladores, de sonidos y emociones. Lo de Holy Fuck es un intento -fallido, por suerte- de ordenar su caos. Pero es en esa infructuosa búsqueda -electrónica, minimalismo, kraut-rock, pop a secas- donde está la grandeza. Si en la pieza inicial -Super Inuit- parecen alumnos aventajados de Neu! a la altura de Lovely Alien -la cuarta- andan impartiendo un master en melodías circulares y bonitas. Y en la quinta cierran el ciclo con la teutona The Pulse. Pues sigan probando: quedan 4 canciones más.
DigitalismIdealism / JusticeCross Madre mía. Algunos (Pitchfork, se llaman) colocan en el Top 3 de lo mejor de la década el aburridísimo Discovery de Daft Punk (aunque en su momento le pusieron un 6,4 de 10) y resulta que en el décimo aniversario de su definitorio Homework (a este le dan un 7,6, mira tú) aparecían dos discazos para rendir homenaje a los dos androides franceses dándole de paso alegría cacharrera y variedad de ruiditos al invento. Fantásticos ambos para bailar. Y paridos por sendos dúos: Justice, también galos, más petardos. Digitalism, alemanes, más cañeros. Lo que está claro es que Idealism y Cross merecen bastante más de un 7,6.
GrindermanGrinderman Donde Nick Cave se pone bruto. En más de un sentido. Desde esa fascinante canción sobre el no-pillar llamada No Pussy Blues hasta las guitarras redobladas que atronan en casi cada resquicio de este Grinderman; algo así como el afilador. Pues eso: afilado, sin refinar, abrasivo, agrio, fascinante, distorsionado. Más que bruto... brutal.
Iron & WineThe Shepherd's Dog Sam Beam se deja el esqueleto folk en casa y ensaya nuevos ropajes para sus canciones, mucho más animadas que de costumbre. El barbudo, anda aquí embelesado por instrumentos que no necesariamente se llaman guitarra acústica (y amigos que se llaman Joey Burns; ya había colaborado con Calexico en 2005) para acabar invocando a los espíritus de Nick Drake y el Van Morrison de Astral Weeks. Lo cual, amiguitos, embellece sobremanera su música. Sorprenden así la riqueza americanesca de Pagan Angel and a Borrowed Car, el alegre aliento campestre de House by the Sea o el vudú-funk nuevaorlanesco, a lo Neville Bothers, de Wolves (Song of the Shepherd's Dog). Fantástico y jodidamente bonito.
LowDrums & Guns Y van 3. Trust era el pastoral; The Great Destroyer, el ruidoso; y en este, Low añaden un ligero pero a la larga imprescindible barniz de electrónica con el tacto, el buen gusto y la sutileza de siempre. Un disco esquelético pero solemne. Inspirado según parece por la Guerra de Irak. Aunque contenga una canción llamada Sandinista y otra -mítica, eterna, clásica- de nombre Belarus. Todavía esperamos continuación.
MalajubeTrompe-l'oeil ¿Por qué cuando se escribe la historia de la pujanza del rock canadiense a mediados de esta década se olvidan de Malajube? ¿Será porque cantan en francés? ¿Somos tan pero tan anglocéntricos? ¿Nos hemos olvidado de sus canciones explosivas, dinamitadas casi en cada compás para que nos estallen en los oídos? ¿Ya no somos capaces de percibir toda la música que cabe entre los subidones casi circenses de Montréal -40º C y el mal fario de Casse-Cou? ¿Tan mala memoria tenemos?
M.I.A.Kala Otra vez M.I.A. Dos años después. Algo más mayor, algo más sabia. Algo más recargada, algo más ligera. Haciendo trizas los ritmos, desfigurándolos con una batidora cada vez más poderosa. Viajando a tantos sitios sin moverse de Londres: los decorados de Bollywood; las favelas de Rio de Janeiro; las calles de Luanda; Willcania, Nueva Gales del Sur, Australia... recogiendo los beats de entre los adoquines de cualquier sitio -World Town- y reordenándolos para retratar la gripe aviar -Birdflu-, a los chicos malotes -Boyz- o a los más malotes aún: Paper Planes, la canción de Slumdog Millionaire... y del Oscar...
MikaLife in Cartoon Motion Con él llegó el escándalo. La explosión de color. La hiperactividad rosa. Desde el mainstream, ocupando una parcela limítrofe a la de los inferiores Scissor Sisters, cautivó por igual a fans de Queen, Rufus Wainwright, Sparks y Marc Almond. Un torbellino cargado de canciones infalibles -también llamadas singles- petardas, divertidísimas e impecablemente bien construidas. Es decir, cosa seria. Por desgracia, escuchado su recientísimo The Boy Who Knew Too Much (2009), se concluye que esto era muy bueno... pero sólo daba para un disco.
Miranda!El disco de tu corazón Miranda=Pet Shop Boys + Pimpinela. O, en fino, tecno pop melodramático, que fue la etiqueta que les inventó su agente de prensa. Muy acertada. En Argentina, casi desde sus incios, fueron pasto del público adolescente. Pero al forzar aquí el elemento melancólico/nostálgico -o sea, adulto- sus canciones ganan en profundidad. Los arreglos, encima, se convierten en cálidos guantes para cada canción. Enormes rodajas de pop llamadas Prisionero, Hola, Perfecta (con Julieta Venegas), Vete de aquí (con Fangoria), Enamorada...
SpoonGa ga ga ga ga Una historia del pop en 10 canciones y poco más de media hora. A Spoon se les veía venir de lejos: Girls Can Tell (2001), Kill the Moonlight (2002) y, sobre todo, Gimme Fiction (2005)... pero un disco que contiene tres temas tan buenos y tan distintos entre sí como The Ghost of You Lingers, You Got Yr. Cherry Bomb y The Underdog está abocado a ser una puta obra maestra.
Amy WinehouseBack to Black A estas alturas de la película, sabiendo lo que sabemos, se hace cuesta arriba y es difícil juzgar a Amy Winehouse como mera intérprete. El caso es que este desastre con piernas puso patas arriba la escena del pop inglés, desde el soul canónico y armada con una garganta antigua. A la que Mark Ronson -fundamental en esta jugada- opuso una producción tan respetuosa como futurista. Lo que es una vuelta al negro, sí. El resto de la historia -la de Amy y la de sus herederas llámense Adele, Duffy, etc...- ya se la saben ustedes de sobra. Pero que este es un disco cojonudo puede que se olvide en demasiadas ocasiones.
Patrick WolfeThe Magic Position Patrick Wolfe cuenta con un talento avasallador, hiperactivo, poliforme y extravagante que rebasa los límites del propio disco e incluso de un estilo medianamente definido. Cantautor, multinstrumentista y productor, controla perfectamente su producto. Es el último en esa tradición de solistas ingleses elegantes, irónicos y algo pasados de vueltas que incluye a Bowie, Marc Almond, Morrissey y Jarvis Cocker. Personalidad, imprevisibilidad, temazos como el que titula este disco. Tampoco son mancos Wind in the Wires (2005) y The Bachelor (2009).
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3 x 1...y el Neu! (Galileo) fue una fiesta. Seguramente LA fiesta moderna de este falso otoño/invierno pop. Cohete, Punsetes y... Triángulo de Amor Bizarro de regalo. Menudo regalo, oigan. Empezaron las hostilidades los caníbales gallegos -que habían venido a celebrar el 20-N al Nasti la noche anterior con una fiesta llamada El Baile de los caídos- que, desde que tienen nuevo batería y teclista, le pegan que da gusto a una especie de kraut-noise aniquilador que pa' qué las prisas. Menos distorsión y más tensión. Pero con la misma mala hostia de costumbre. Duros, castigadores, precisos y -como ocurrió con los tres grupos- yendo claramente de menos a más. Pero, sobre todo, el tema es que son dueños de un asfixiante arsenal de canciones.
Cedieron el sitio a Cohete, que rompieron una cuerda nada más salir. Urs acabó tocando la guitarra de alguien que tuvo a bien dejársela en algún sitio del backstage. La cosa empezó fría y algo desangelada, y encima el trompeta de la mini-sección de vientos (completada con trombón) no aparecía por ningún sitio. Pero los chavales se/nos calentaron empleándose con sus canciones: afiladas, de las que siempre terminan en aristas. El pase acabó con uno de esos temas que deberían ser hits en un mundo ideal: El club cocina. A mitad, el trompetista irrumpió en el escenario para soplar en los últimos estertores. Y todo acabó cuadrando en el último minuto.
Los Punsetes, impecables. Manejando a la perfección su discurso políticamente incorrecto, costumbrista, surreal, pedante y tremendamente ingenioso a partes iguales. Brillando al acelerar y endurecer lo justo lo más granadito de su repertorio. Mención especial para la fascinante Tus amigos y sus tres grandes hits modernos: Dos policías, Fondo de armario y Maricas. También para la camiseta de Chewbacca Gafapasta (es igualito al cantante de Migala, me contaba entre risas mi muy estimado Ideólogo) de Anntona (mola mucho también en solitario) y para Ariadna, impertérrita como siempre, sacando lustre a su limitada voz y luciendo modelito muy La Edad de Oro chamorrista.
Dulce miel salvajeMadre mía, da gusto recomendar proyectos como este. Una labor de amor, la de Guillermo Farré. Su proyecto se llama Wild Honey, como uno de los discos perdidos -pero hermosos- de los Beach Boys. Editó un bonito minielepé homónimo en febrero de 2008, y ahora se lanza a lo grande con Epic Handshakes and a Bear Hug. Grabado en su casa With a Little Help from His Friends y mezclado en Nashville con Brad Jones, colaborador de Josh Rouse y, últimamente, de Sunday Drivers y Quique González.
Uno de esos discos en los que todo parece estar en su sitio, en los que no sobra ni falta nada. Un álbum fantástico, trabajado con gusto, cuidado y cariño. Hermoso desde su portada, de referencias impecables e imbuido por el espíritu de la Edad de Oro del Pop, consigue no limitarse a la nostalgia. Entre otras cosas, porque está lleno de melodías inolvidables como las de Isabella, Whistling Rivalry o la gran Hal Blaine's Beat, dedicada al mítico batería que logró tocar en ¡Ojito! Good Vibrations, These Boots Are Made for Walking, Strangers in the Night, Mrs Robinson, Somethin' Stupid, The Way We Were, Can't Help Falling In Love, Aquarius... y muchas de estas canciones parecen estar también en el código genético de Wild Honey.
Si están interesados en el disco, pueden comprarlo o descargarlo aquí, en la web de Wild Honey, que también les mantendrá informados sobre el grupo que, de momento, ejercerá de telonero de los Sunday Drivers el viernes 20-N. Pero, sobre todo, presentará el disco el 18 de diciembre en Neu! Club con un concierto muy especial. Tras tocar las canciones nuevas, volverá a subirse al escenario para interpretar al completo el indispensable A Christmas Gift For You de Phil Spector. Como mínimo, eso: un regalo.
In the mix Wild HoneyEpic Handshakes and a Bear Hug
Lo mejor de la década 14: mejores discos nacionales 2006 Como ven, esta lista empieza también con trampa. Aunque todo quede en familia: el Padre, la Hija y... ¿el Espíritu Santo?
Enrique MorenteSueña la Alhambra Estrella MorenteMujeres Por si no lo sabían, las ansias de experimentación sonora de Morente no se agotaron ni mucho menos con Omega. Y lo que ha hecho después es encontrarse con todo tipo de creadores para desarrollar y expandir las posibilidades expresivas de la música, sin más etiquetas. Intentar hablar de todo ello sería absurdo y muuuuy largo. Baste decir que los 3 discos publicados por Don Enrique en esta década -los otros son El pequeño reloj (2003) y Pablo de Málaga (2008)- son susceptibles de estar en estas listas. Y que éste, en concreto, explora textos de San Juan de la Cruz, Cernuda o Cervantes, música de Piazzola, contiene un martinete en latín... y ejerce de banda sonora de un curioso documental de igual título rodado -claro- en la Alhambra; con el concurso de Pat Metheny, el espectacular bailaor El Moreno... o su hija, Estrella Morente... que, a su vez, en Mujeres deja otro testimonio de su especialísima voz, dobla vocalmente a Penélope Cruz en Volver (canción y película) y rinde homenaje con riesgo y gusto exquisito a cantaoras -La Perla de Cádiz, La Repompa, Carmen Linares- y cantantes -Nina Simone, Chavela Vargas, Rocío Jurado- míticas.
Pauline en la PlayaSilabario Las Hermanas Álvarez como si se llamaran Gloria y Carmen: en su mejor y más vainiquero momento. Basta escuchar Lo que mejor se me da o Lo que pesa un hueso de cereza. Algunas canciones (Hecha trizas) son auténticos haiku. Y es que la depuración del lenguaje -sonoro y lírico- es lo que lleva al dúo a lo más alto. Solas -en compañía de 3 músicos- van escribiendo con muy buena letra las canciones de este Silabario (qué buen título), uno de esos discos en los que se notan perfectamente la paciencia y el cariño que se han puesto.
Josele SantiagoGarabatos Josele pintando cada vez con más colores. Quizá el primero era más completo y se echan en falta los tejemanejes de Mastretta, pero Pablo Novoay cía no son moco de pavo; y, a la postre, los músicos de Garabatos han acabado siendo esas Menudencias que ya aparecen impresas en la portada de Loco encontrao (2008). Las 3 cimas de Garabatos son las más altas de sus 3 discos en solitario: Las cosas fingen, ese emocionante y desgarradísimo Farol y En tu estampa. Ole.
SinglePío pío La sorpresa del año. Sabíamos de las buenísimas artes de Ibon Errazkin, como mínimo la mitad de este supuesto disco solista de Teresa Iturrioz. Pero encima ella va y se supera y canta (y hasta rapea) bonito, bonito. Canciones, ideas, emoción, melodías y muchas puertas abiertas aún más allá de las que ya dejó Le Mans con su último disco. Por no hablar de las canciones que acabaron desperdigadas en los 3 EP's: Pianístico, Tu recuerdo, Honey. Para colmo tanto éstos como el disco se llevan algunos de los mejores momentos gráficos de Aramburu ¡Qué portadas! Van las otras 3, venga...
12TwelveL'univers Por si convertirse en grupo de acompañamiento de Rosa (sí, esa Rosa) en Una eternidad (búsquenla en De Benidorm a Benicassim, 2005) no era suficientemente hardcore, 12Twelve extreman su postura en este L'univers que, aún así, sigue estando muy poblado por planetas de órbita postrock. Ojo, el jazz es más una excusa para ordenar (o desordenar) ideas que una esencia sonora. Escúchense si no La habitación de Albert, las electroniqueces de Ruidos per Ondes Martinot et Orchestre y R2 chapa o el freekraut de Autobahn Polizei.
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9.11.09
Lo mejor de la década 13: mejores discos extranjeros 2006Arctic MonkeysWhatever People Say I Am, That’s What I Am Not Believe the hype! No se puede añadir mucho más. Sean indolentes en directo, caigan mal por su insultante juventud, tengan un nombre casi tan feo como Oasis o no logren publicar ni una puta canción más en su vida, este es uno de los discos del año. Y punto. Eso escribió éstesudiyéi en 2006 sobre el debut de Arctic Monkeys. Tres años y muchas cosas más tarde, lo sostiene. Frescura, morro, juventud, velocidad; zeitgeist para unos chavales que han demostrado haber crecido mucho, y bien, en tres años. Ya se hablará de The Last Shadow Puppets cuando corresponda.
BeirutGulag Orkestar Las maravillosas aventuras no-tan-estrictamente-balcánicas de Zachary Francis Condon están más cerca conceptualmente de la música de Sufjan Stevens o Andrew Bird que de la de, por ejemplo, Goran Bregovic. Y de hecho, el envoltorio sónico de Beirut ha ido mutando hacia -entre otras cosas- los aromas francófilos de The Flying Club Cup (2007). Pero es que Condon, como Stevens, Bird y otros grandes, utiliza el sonido para que le ayude a expresar la emoción adecuada de la manera más acertada posible. Fuera de género. Fuera de serie.
Camera ObscuraLet’s Get Out Of This Country Alumnos de Belle & Sebastian que ya no lo eran. Los de Traceyanne Campbell superaban a sus mentores y maestros con este perfecto tratado de pop agridulce y encantador. Basta escuchar su homenaje al gran Señor Cole (Lloyd I'm Ready To Be Heartbroken) para entenderlo todo. Glasgow daba una vez más lo mejor de sí misma -uno de los grandes discos de pop de la década- en un año bastante flojo para el pop británico.
Bob DylanModern Times Título del año (ironía con homenaje a Chaplin) para un Dylan reconstruido en los tres últimos discos por su insistencia en mirar hacia tiempos nada modernos. Cada vez ahondaba más en sus raíces y acabará cerrando el círculo un siglo de estos. Por desgracia, la racha se cortó con el siguiente y no-tan-bueno (más bien aburrido) Together Through Life (2009). Hasta la década que viene, Roberto.
Gnarls BarkleySt. Elsewhere Ojalá todos los hypes fueran como este. Cee-Lo y Danger Mouse -todo un personajazo de estos 10 años desde que se destapó con el bootleg-de-bootlegs, The Grey Album, y acabó produciendo a Gorillaz, Beck o The Black Keys- sobrevivieron a la vorágine de Crazy -una de las canciones grandiosas de lo que va de siglo- con este pedazo de disco. Va al grano, tiene un sonido impecable, se puede bailar y apesta a pop por los cuatro costados.
Joan As Police WomanReal Life Amiga y colaboradora de Rufus y Antony. Es emocional pero alberga un imprescindible y necesario punto de locura que se dispara en directo. Piano y voz como (casi) únicos mimbres. Canciones que se clavan: Real Life, The Ride, ese I Defy a dúo con Antony... Un disco de debut inteligente y sobrio. Con hermosa continuación en To Survive (2008) y vuelta de tuerca en la oblicua y disparatada colección de versiones Cover (2009). Sobre un escenario, gana.
The KnifeSilent Shout Oscuros, intensos, arties y hasta extrañamente bailables. Pero, sobre todo, con un sonido absolutamente propio. Los hermanos suecos Karin y Olof Dreijer esconden sus rostros tras máscaras igual que sus canciones insanas, distorsionadas, retorcidas y aparentemente frías esconden algo lejanamente acogedor, indefiniblemente cálido; o más bien, remotamente reconfortante. Sus 3 discos -si no incluimos la banda sonora de Hanna med H- son fantásticos, pero este es una barbaridad (en muchos sentidos) de principio a fin. Y en 2009 habrá que hablar de nuevo de Karin, alias Fever Ray.
Micah P. Hinsonand the Opera Circuit Micah P Hinson se marcó uno de los discos del año casi sin levantarse de la cama. El dolor ronco de una espalda rota por demasiadas experiencias límite. La soledad del que conoció demasiada compañía. Este disco entra directamente al estómago como un puñetazo con guante de terciopelo. Corazón folk envuelto en cuerdas y distorsión. Dolor reconvertido en joyas del calibre de Diggin a Grave, Letter From Huntsville, Little Boys Dream, You're Only Lonely... y así hasta once. Escalofriante. Y todo sin despegarse de las raíces.
Mouse On MarsVarcharz Confíen en los veteranos: no les defraudarán. Mouse On Mars reinventan Niun Niggung (2000) e Idiology (2001) -ambos se quedaron fuera de la selección por los pelos y por la competencia- con lo que han ido aprendiendo por el camino. Abstracto, difícil y experimental, pero engarzado por encantadoras melodías subterráneas.
M. WardPost-War Un caso extraño de amor por las raíces de la música americana. M. Ward trabaja su música de tal manera que parece que el folk, el country o el blues se inventaron ayer y él estaba allí para grabarlo, tal cual. Clásico y fresco. Lo-fi con corazón y nervio. Si End of Amnesia (2001), Transfiguration of Vincent (2003) y Transistor Radio (2005) gustaban mucho, este -definitivamente- entusiasmaba.
PsappThe Only Thing I Ever Wanted Pop electrónico de juguete... con aristas. Sobre todo las que aporta la inigualable voz de Galia Durant. Nanas para niños traviesos, casi chungos... como Carim Classman, responsable de que todo esté en su sitio construyendo las canciones con el mimo y la paciencia de un relojero. Suena mucho más limpio y quirúrgico que Tiger, My Friend (2004)... y ese podría ser su único pero.
Sonic YouthRather Ripped Sonic Youth empezaron la década fatal, con el aburridísimo NYC Ghosts & Flowers (2000). Y en Rather Ripped, tras un esfuerzo increíble de contención, lograron destilar sus esencias en canciones de minutaje asumible, sin las divagaciones excesivas -lo cual no quiere decir que sean malos discos, ni mucho menos- de Murray Street (2002) y Sonic Nurse (2004). A eso se le llama pop ¿no?... pues los neoyorquinos son capaces de acabar pervirtiendo ese concepto... respetándolo. No sobra ni una nota y era su mejor trabajo (como mínimo el más centrado y completo) en años, quizá desde Dirty (1992). Para compensar, decidieron acabar el año con una recopilación de rarezas también recomendable (pero menos): Destroyed Room. Y esperen; esperen al capítulo de 2009, que habrá más (segunda) juventud sónica.
TV on the RadioReturn to Cookie Mountain Una de esas bandas para las que hay que inventar calificativos. O mejor no. Mejor disfrutarla sin más. Trenzan tan bien sus influencias que los rastros acaban por perderse. Tras el autoproducido Ok Calculator (2002), ensayaron con Desperate Youth, Blood Thirsty Babes (2004) y crecieron de golpe aquí. Para el siguiente, Dear Science (2008), decidieron volverse un poco más accesibles sin perder su osada esencia. Por no hablar de ese monumento en perpetuo movimiento llamado Wolf Like Me. O la carrera como productor del guitarrista Dave Sitek, con Liars, Yeah Yeah Yeahs, Foals y hasta Scarlett Johansson en el curriculum.
Tom WaitsOrphans (Brawlers, Bawlers & Bastards) ¡Maestro! Waits entrega 54 canciones, 30 de ellas flamantes, en tres discos temáticos. Sí, otras 24 son repescadas de diversos ámbitos, pero aún así, éstesudiyéi se niega a colocar el artefacto entre las recopilaciones. Y es que en este caso, el concepto lo hace nuevo. En Brawlers (el mejor), su (in)digestión de raíces americanas; en Bawlers, la cara más reposada; en Bastards, su perfil nervioso y experimental. El disco más generoso del año. Y la antesala de su retorno a los escenarios, con esa generosa y caríiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima gira Glitter & Doom -de la que hay souvenir discográfico: Glitter & Doom Live (2009)- que le trajo por primera -¿y última?- vez a nuestro país. Visto, y encima en el Kursaal.
WolfmotherWolfmother ¡Dioooooos! ¡Puro Hard Rock de los 70! ¡Heavy Metal vetusto y de primera en 2006! Lo mejor de Black Sabbath, Led Zeppelin y hasta Jethro Tull pasado por el filtro modernete/stoner de Queens Of The Stone Age y condensado en canciones que sólo en 7 (de 13) ocasiones superan los cuatro minutos. Por supuesto que se les va la pinza con sus fantasías de espada y brujería, otros clichés del género y, en general, del rock setentero... pero es que incluso esos momentos molan mogollón. Y cuando todo encaja... ¡es la polla! El mejor ejemplo: los dos minutos y cincuenta y seis segundos absolutamente gloriosos de Woman. En 2009 insistieron en esta vía poniendo un huevo cósmico, Cosmic Egg, de proporciones épicas. Brutales.
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8.11.09
30 años con The Wall, 20 años sin muroMañana es el gran día, el vigésimo aniversario de la caída del muro físico, político y mental que separaba dos mundos reconciliables. Quizá algún día se cumplan otros 20 desde que haya caído ese muro de la vergüenza erigido por Israel con la misma displicencia y desprecio que el demostrado por los que construyeron el berlinés. El caso, volviendo a lo que toca, es que los fastos en Berlín se suceden -y éstesudiyéi, si no se hubieran dado determinadas circunstancias, hubiera estado hábil y hubiese pensado un poco, podría (debería) estar allí-, las cosas han cambiado, la capital alemana es una ciudad fantástica y ahora el mundo es otro. Por favor, no se depriman pensando si mejor o peor que aquél.
Muros contra muros. Ocho meses después de esta apertura, en julio de 1990, Roger Waters llevaba a la ciudad una versión ampulosísima de The Wall en directo. Y decir ampuloso es quedarse corto si uno mira la fotografía de arriba y atiende a la lista de invitados: The Band, Van Morrison, Sinéad O'Connor, Cyndi Lauper, Marianne Faithful, Scorpions, Joni Mitchell, Paul Carrack, Thomas Dolby, Bryan Adams, la Orquesta Sinfónica de la Rundfunk, Ute Lemper y hasta Tim Rocky Horror Curry entre otros.
Una cosa mamotrética y algo alejada del espíritu que estaba tras ese asfixiante y claustrofóbico The Wall que Pink Floyd publicaron hace ahora 30 años (30 de noviembre de 1979, concretamente) inspirados por la inestabilidad mental de su ex compañero Syd Barrett y los propios traumas infantiles de Roger. Un disco con tics sinfónicos y una carga importante de pretenciosidad pero, a la vez, lleno de momentos escalofriantes, arreglos inesperados, melodías tan elaboradas como hermosas y furia rock incontenible. Pero no me construyan más muros, háganme el favor.
Aplastados por el MAMMÚTPese al nombre, nada es dinosáurico en los islandeses Mammút: sus componentes apenas rozan la mayoría de edad. Pese a ciertas veleidades björkísticas de su cantante -no se critica en absoluto, solamente se reseña-, apenas algunas veces sus canciones nos recuerdan a los Sugarcubes. Su segundo disco, Karkari, es un cursillo acelerado de postpunk y pop extravagante con hits impronunciables cantados en su idioma, como Svefnsýkt. El primero está por escucharse, pero hay ganas. Mammút - Svefnsykt
Y en directo, amigos, son imparables, desvergonzados y frescos. Al margen de algunas inflexiones, bailes y ropajes björkianos de la cantante (Kata, que también hace ruiditos con un teclado, sopla con fruición trompeta y afloja y aprieta la clavija de una cuerda del bajo mientras la bajista lo toca en pleno tema, entre otras cosas) tenemos dos guitarristas (Alexandra y Arnar) que van del dance-punk de entrecortadas notas a levantar a dúo mástil y aullidos en pleno ejercicio de metal ochentero. La sección rítmica (el bajo para Asa, la batería de Andri) entre sobria y soberbia. Por una parte, se notan -pese a su insultante juventud- los casi 6 años quellevan tocando juntos. Por otra, son frescos y osados como pocos. Y sus crescendos excéntricos empujaron al público que llenaba la Fotomatón (pese al puente y el Derby) al baile frenético y -cosa poco habitual- al aplauso espontáneo en mitad de canción. Inclúyase a DJFlow. De lo mejorcito del año en conciertos. Así se les dice, así se les cuenta.
Lo mejor de la década 12: mejores discos españoles 2005
Al igual que ocurrió fuera, 2005 fue una gran cosecha para el pop español. Y sólo por eso quedan fuera de este repóker de ases álbumes como los de Mercromina (Desde la montaña más alta del mundo), Refree (La matrona), Lapido (En otro tiempo, en otro lugar), los Pinker Tones (The Million Colour Revolution) y Una Sonrisa Terrible (Promesas), además del estupendo disco colectivo/conceptual De Benidorm a Benicassim.
ClovisRespira Respira era la culminación de un largo y delicioso camino que llevó a Fino Oyonarte y Cristina Plaza a la cima del pop evocador. O, según el tema que lo abre, a hacerles Invencibles en lo suyo. Trabajan pausadamente, despacio pero con buena letra (e inmejorables melodías); y desde entonces solo han publicado el -incomprensiblemente- ignorado Bajo la influencia (2008). Merecen mucha mejor suerte: ellos y canciones como Mundo y Tormenta de verano (de este Respira) o la inconmensurable Detrás de las puertas (Bajo la influencia).
Jet LagJet Lag Salvando todas las distancias que ustedes quieran, si Jet Lag fueran nuestros Wilco, este tendría que ser su Yankee Hotel Foxtrot. Se huele desde la triunfal apertura con Snipers Shoot Stars. Además de ser -de largo- su mejor trabajo, es uno de los discos más valientes y mejor construidos del rock español de los últimos años, lo cual es un enorme mérito en sí mismo. Pilló a los fans a contrapié. Y encima contiene temazos como The Sea Below, Delay o Skyscrapers Can't Collapse. Por si faltasen credenciales de americana, apúntense las colaboraciones de Gary Louris, Stacey Earle y Mark Stuart y Steve Wynn. Osado.
Lori MeyersHostal Pimodán Lo de Granada y la música habrá que estudiarlo a fondo algún día. Lori Meyers son la (pen)última perla de un collar que parece interminable. Y encima funcionan como perfecto nexo de unión entre la época de Los Ángeles y Mike Ríos (canciones como Dilema apestan a pop sesentero) y la actualidad. Volvían de un primerizo pero hermoso Viaje de estudios (2004) y se encaminaban al más feroz y psicodélico Cronolánea (2008), pero cuajaban su mejor momento alojándose en este Hostal Pimodán. En 2006 entraron en La Incubadora de Universal, que reeditó este disco para llegar (supuestamente) a más oidos.
Love of LesbianManiobras de escapismo Fue pasarse al castellano y el pop de Love of Lesbian ganó muchos enteros. Resulta que en Santi Balmes, además de una voz extremadamente personal hay un muy buen letrista. Por no hablar de los mejores títulos de canciones que se recuerdan en mucho tiempo (Mi personulidad; Houston, tenemos un poema; Mi primera combustión o Marlene, la vecina del ártico), que encima esconden grandes temas detrás; y del plus melancólico-melódico que gano el grupo a partir de este disco. Nivelón.
Sr. ChinarroEl fuego amigo Ahora sí. Sin variar su esencia, Chinarro/Luque deja por fin de lado esa monotonía de amateur vocacional que hacía de su música algo espeso y aburrido en demasiadas ocasiones... aunque detrás se escondiesen buenas canciones. Y comienza además esa inmersión en el sonido y las maneras de la música de raíz española (flamenco y hasta copla) que se ha prolongado en El mundo según (2006) y Ronroneando (2008) ¿Bastaba que Chinarro/Luque viajara de Sevilla a Graná para dejarse producir por J y acompañar por otros ilustres de la ciudad llamados Enrique Morente o Antonio Arias? Bueno, la idea era sobre todo soltarse el pelo y llegar a conclusiones nuevas como El rayo verde y El rito.
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1.11.09
¡No quiero oirte!
Fotografía: Alfredo Arias
¡Basta! A veces uno acaba hasta las narices de música y decide recrearse la vista más que el oido. Con las fotografías de Alfredo Arias, por ejemplo. Pinchen, por favor, sobre la imagen para verla más grande. Y así apreciar un poquito más el talento de Alfredo. Estrenó hace muy poco este blog, y mantiene más o menos actualizado este Flickr. Si tienen ustedes Facebook, se pueden además unir a su Club Oficial de Fans de Caralibro. Luego no digan que no se les había avisado.
Lo mejor de la década 11: mejores discos extranjeros 2005Dos consideraciones previas a 2005. La primera: se trata de la mejor añada de la década. El año de más difícil selección por la gran variedad y calidad de uvas, cepas y bouquets. Ha habido que dejar fuera algunos vinitos buenos. La segunda: hay que recortar los textos. El autor se deja llevar hasta lo farragoso y había prometido ser breve. Así que se intenta.
Antony & The JohnsonsI Am A Bird Now Antony Hegarty es uno de los personajazos de la década, salido del underground neoyorquino: por voz, extravagancia, maneras, composiciones, aspecto... Había debutado siete años antes con un disco homónimo lleno de promesas que aquí se hacen realidad y gracias a The Crying Light (2009) le convierten en clásico. Descubierto para el mediano público por Lou Reed. Gracias a delicatessen como Hope There's Someone, siempre a punto de romperse/rompernos; siempre al borde del escalofrío. Antony sería algo así como el/la Nina Simone del siglo 21... si no fuera siempre único. Un puto genio.
Architecture in HelsinkiIn Case We Die 8 australianos de Melbourne, amigos de tocar todo tipo de instrumentos poco habituales en el pop y de cantar de uno en uno, en grupito o -mejor aún- todos a la vez para inventarse un disco -entre otras cosas- genuinamente divertido y fresco. Y es que canciones como It's 5! no son más (ni menos, ojo) que eso: logran transmitir, contagiar, lo bien que se lo pasaron haciéndolas. Lo de entre otras cosas incluye un afán de experimentar con esos mismos materiales -escúchese sin ir más lejos Tiny Painting-, de buscar siempre nuevas formas de bailar con la sonrisa puesta -Do the Whirlwind- y de llegar sobrados -y cargados de irona- al pop orquestal... sin orquesta, como en el tema titular. Un viaje alucinante.
BeckGuero / Guerolito Beck Hansen, por aquello de que los 90 fueron suyos, parece uno de los grandes olvidados del siglo. Pero ha seguido facturando clásicos. Podrían estar aquí Sea Change (2002), The Information (2006) e incluso Modern Guilt (2008); se elige éste por la variedad. Porque vuelve a trabajar con los Dust Brothers, los productores qué más partido le sacan. Y porque juntos deslumbran con Black Tambourine, Hell Yes o Qué onda guero. Guerolito es el disco de remezclas, con relecturas deslumbrantes y/o extremas de Boards of Canada, Diplo o EL-P.
Bloc PartySilent Alarm / Silent Alarm Remixed Llevaron el revival post-punk a otro nivel a base de controlar el fundamental binomio tensión/distensión (Positive Tension) como nadie. Sin tregua. Nada más empezar, estamos masticando cristales (Like Eating Glass) a bordo de un vertiginoso helicóptero (Helicopter) y acabamos dándonos un banquete (Banquet) de altísima categoría rítmica. Después ya es un no parar: a la altura del corte 10 nos recuerdan que siguen ahí (So Here We Are) y en el 12 aún andan haciendo planes (Plans). El disco de remezclas les dispara en -si cabe- aún más direcciones gracias a Ladytron, Mogwai, M83, Four Tet...
EelsBlinking Lights and Other Revelations Segunda aparición de Eels. La primera fue con un ábum apagado y tirando a sutil, Daisies of the Galaxy (2000). Ahora, con un disco ambicioso (y doble) que triunfa (doblemente) en su ambición. E nos muestra todas sus caras (y sus armas) de manera generosa, sin reparar en gasto sonoro (y emocional). Se le podrá tachar de ser excesivamente disperso. Lo es. Pero el nivel de canciones (y de satisfacción) es tan alto que compensa. Revelador, en efecto.
Richard HawleyColes Corner Hawley compone, produce, toca y canta como si el rock and roll no se hubiese inventado aún. Como si el espíritu del Brill Building se conservara intacto. Como si Cole Porter siguiera siendo el gran soltero de oro. Como si Burt Bacharach acabara de componer The Look of Love. Y todo ello, sin moverse -ni física ni mentalmente- de su Sheffield natal. Un crooner crepuscular que no había cumplido ni los 40 cuando convirtió este Coles Corner -lugar favorito de los amantes de Sheffield- en una de las esquinas más elegantes de la década. Bonito hasta decir basta. LCD SoundsystemLCD Soundsystem James Murphy es otro gran pope. Por ser capo de DFA, uno de los sellos más influyentes -¿el más?- de la década; y, sobre todo, uno de las personas más y mejor informadas musicalmente de los últimos 10 años. Todo ese saber -y un envidiable sentido de lo que se puede bailar- se vuelca en su LCD Soundsystem y canciones como Losing My Edge: en esencia, el sueño húmedo de cualquier melómano radical, enloquecido y enfermo -¿alguien ha levantado la mano por aquí?- que se precie. Pero resulta que esa, o la deliciosamente oligofrénica Yeah, en realidad, no forman parte del disco. Bueno, sí, pero sobre todo fueron un allanar el camino para que Daft Punk tocaran en su casa (Daft Punk is Playing at my House) con una infiltración disco (Disco Infiltrator) para ayudar a que esto fuera un gran lanzamiento (Great Release). Imparable y refrendado en The Sound of Silver (2007).
Jamie LidellMultiply La parada imprescindible en el fascinante camino que Jamie Lidell ha recorrido desde la electrónica ennegrecida de Super_Collider hasta el soul, a secas, de JIM (2008). Tiene lo mejor de ambos mundos además de mucho, mucho funk heredado de los grandes: Prince y Sly Stone. Para bailar y multiplicarse.
M.I.A.Arular Esta londinense de origen tamil se revela/rebela ya en su debut como una mujer rabiosamente independiente, inteligente, revoltosa, cadenciosa... una ametralladora de proclamar ritmos incendiarios que deslumbró a la vez a 3 productores tan dispares como Steve McKey (guitarrista de Pulp), Diplo (propagador fundamental de los ritmos globales) y Richard X. Pero M.I.A. siempre impone su personalidad colorista, ruda y bailarina por encima de la de sus colaboradores. El disco que contiene Pull Up the People, Galang, Bucky Done Gun y Sunshowers. Ná menos ¡Y aún falta Kala (2007)! En el Top Ten de la década.
Róisín MurphyRuby Blue Nota previa para los que pensaron que Róisín era simplemente la voz de Moloko. Que ya es decir, por cierto, dada su fascinante forma de cantar. Bien, desde la ruptura del dúo, Mark Brydon se ha dedicado a... ¿perdón? ¿construir su nuevo estudio de grabación? ¿y lleva ya 6 años? Vale, pues ella, mientras, ha publicado dos discos fantásticos. Éste, el primero, en connivencia con el gran Matthew Herbert. Ruidos fascinantes para oidos y pies con la dosis de maravillosa locura que se les presupone a ambos. Y momentos de gloria que se llaman Sinking Feeling o If We're in Love. Delicioso. The New PornographersTwin Cinema Dan Bejar (Destroyer), A C Newman (Zumpano, autor aquí del 99% de las canciones) y la también solista Neko Case forman el núcleo duro de los siempre numerosos y mutantes New Pornographers, el típico proyecto paralelo que acaba fagocitando a los originales por aquello de que la unión hace la fuerza... y en este caso, muchas y variadas son las fuerzas implicadas. Aquí se pusieron todos de acuerdo para hacerlo mejor que nunca. Ojo mejor que nunca... contando a todos sus otros alias, grupos, escapadas... ¡Aaah! Todo parece taaan fácil y fluido...
Sleater-KinneyThe Woods ¡Qué barbaridad! Una andanada tras otra de rock ruidoso, agrio y abrasivo. Sin tregua aparente. Pero siempre con un momento para pararse, reflexionar, anclar los pies y arrancar otra vez con fuerzas redobladas. La mejor despedida para el trío de Olympia. Un paso más en el caos estructurado que tomó forma en el anterior e igualmente grandioso One Beat (2002). Qué grande verlas un año después en el Primavera Sound escupiendo estas y otras grandes canciones de punk. Vibrantes, poderosas, agresivas, dolorosas, emotivas. Únicas.
StarsSet Yourself on Fire Cuando no queda nada por quemar, tienes que prenderte fuego. Con esas palabras se abre Set Yourself on Fire... y aquí los primeros en arder son los propios Stars. Para contarnos, por ejemplo, que la belleza no tiene edad (Ageless Beauty) y que mientras todos los ex-amantes han muerto (Your Ex-lover is Dead) nosotros sobrevivimos un año más (Calendar Girl). Luego, claro, ardemos nosotros. Bendita manía la de los canadienses de hacer un pop maravilloso e indefinible, a medio camino (y con desvíos imprevisibles) entre la tradición británica y la yanqui. Y de compartir proyectos. Los capi de Stars (Amy Milan y Torquil Campbell) forman parte también de los insignes Broken Social Scene y ella, además, graba en solitario.
Sufjan StevensIllinoise El Señor Stevens es uno de los músicos fundamentales de esta década. Publicó su debut en 2000 y -por desgracia- lleva tan sólo tres entregas de un proyecto inabordable: dedicar un disco a cada uno de los Estados de la Unión. Illinois fue precisamente el tercero -y el más grande- tras Michigan (2003) y Seven Swans (2004). Sufjan es, de largo, el que mejor ha sabido disparar las armas de ese pop barroco, orquestal o de cámara que tanto predicamento ha tenido en los últimos años. Se defiende igual de bien él solito con un banjo destemplado que arropado por orquesta y coro ¿Por qué? Porque su materia prima es de primerísima caliudad. Pásenme, por favor, temas del pelaje de Come On! Feel the Illinoise! o -¡madre mía!- Chicago. Uno de los ¿10? ¿5? ¿3? mejores discos de la década. Sublime.
The Wedding PresentTake Fountain David Gedge grababa su primer disco en 9 años con los Wedding Present tras la etapa Cinerama. Y le pilla en un estado de forma envidiable. Take Fountain propicia el encuentro entre la urgencia de los primeros y el reposo de los segundos. De hecho, estas canciones iban a ser el cuarto disco de Cinerama y no el séptimo de nuestro regalo de boda favorito. Y quizá por eso escuchamos a Gedge cantando y no ladrando la letra de fantástica Interstate 5... para recuperar gran parte del desdén vocal de antes en la no menos grande I'm From Further North Than You... y dejarse llevar del todo en Ringway to SeaTac.
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19.10.09
Lo mejor de la década 10: mejores discos nacionales 2004Llegamos al Ecuador de estas listas paridas con sangre, sudor y lágrimas. Aquí, igual que en la de extranjeros de 2004, hay una pequeña trampa. Nada más empezar. Pero necesaria, también. A por ese Top 5 ¡Ufff!
AstrudPerformance / Todo nos parece una mierda Decir que Astrud es el grupo -o dúo, si preferen- español más inteligente y con más personalidad de los últimos años no es descubrir gran cosa, pero es que HAY que decirlo. Por si acaso se nos olvida. Por no hablar de su constante capacidad de reinvención. Y Performance es su mejor reencarnación de la década (Todo nos parece una mierda). Aparentemente, la más convencional (CD) y, a su manera, cotidiana (Masaje) y romántica (He vuelto). Pero es que en el extraño mundo de Manolo y Genís nada es lo que parece (Todo da lo mismo). Aún así, para compensar y ser convenientemente cínico y moderno, se añade el EP que lo precedió: Todo nos parece una mierda, en el que brilla como el sol el portentoso y devastador Capricho español: Nuestros poetas y Hay un hombre en España, no hay nada más que añadir.
FaleteAmar duele Si hacen un gran esfuerzo, quizá puedan volver a 2004, mucho antes de que Falete se convirtiera en carne de telebasura. Cuando era, ni más ni menos, el elegido como único y verdadero sucesor de la más grande. Buscando como ella su sitio entre el flamenco, el pop y la copla. Y encontrándolo en cualquiera de los tres lugares con poderío, fuerza, desgarro y una voz magistral. El repertorio de este debut incluye tres Rocíos (todas de Manuel Alejandro, quien un par de años más tarde le compondría al completo el irregular Puta mentira), un Bambino y una Lupe. Pero también el bolero cubano de Ivette Marchand que lo titula, Palabras para Julia, un original de la cantaora Mayte Martín -la preciosa S.O.S., quizá la gran joya del disco- y hasta un José Alfredo Jiménez. Y Falete templa, torea de salón y corta dos orejas en casi todas esas plazas, lo cual dice bastante de su versatilidad. Por desgracia, (casi) todo lo que ha ido viniendo después ha sido apartarse poco a poco de un camino recto y serio, de artista grande, para que asomaran demasiado pronto unas descomunales ínfulas de diva que devoraron al grandísimo intérprete que se esconde bajo las túnicas y los sayones. Su cuarto último disco hasta la fecha, ¿Quién te crees tú? 2008 -hay que joderse, publicado justo al hilo del dichoso falso secuestro- es un desatino acojonante. Sobre todo, su asesinato sin compasión del Para vivir de Pablo Milanés. Una pena, penita, pena...
FangoriaArquitectura efímera Madre mía qué mal está envejeciendo este otro dúo. Sin duda, este fue su último gran momento. Y prácticamente el fin de su relevancia artística. En Arquitectura efímera, Gara y Canut encajan como nunca con Carlos Jean. Y aunque las inmensas Eternamente inocente y No sé qué me das están en el anterior Naturaleza muerta (2001), aquí suben el nivel medio de las composiciones. Composiciones del dúo, sí, pero -ojito- con la más que estimable colaboración de los casi nunca reconocidos y habituales Pablo Sycet y Lucho Prosper, entre otros... como la micropoetisaAjo, artífice en parte de la estupenda Retorciendo palabras, punto de inflexión y cima de un completo y complejo ciclo de canciones sobre el amor (eminentemente) otoñal, (casi siempre) desencantado y (por lo general) de vuelta de todo. Los títulos hablan: Miro la vida pasar, Entre mil dudas, Interior de una nave espacial abandonada, La mano en el fuego...
Antònia FontTaxi La culminación del peculiar universo creado por Joan Miquel Oliver y amigos. Nunca mejor dicho, lo de universo. Rock-pop-folk-rap-flamenco y lo que haga falta -la etiqueta poco importa ante su despliegue de ingenio- para dar fuelle a letras sobre astronautas perdidos, robots que se sienten solos y viajes interplanetarios para domingueros cantadas en mallorquín. Un disco lleno de humor, ideas, inteligencia y fina ironía, pero sin perjuicio de esos momentos perfectos que hielan el corazón: Armando rampas o Càpsula d'emergència. Ciencia ficción y tecnología al alcance de cualquiera con un poco de imaginación. Con el disco, un libro alusivo a los protagonistas de estas fantásticas canciones y el dvd Acronia i Col·lapse del Dr. Polanski. Escapismo de lujo.
Josele SantiagoLas golondrinas etcétera O de cómo Josele Santiago se convirtió definitivamente en un clásico de la música popular española tres años después de la separación de los Enemigos. Ya sabíamos que era un grandísimo compositor y un idiosincrático cantante; pero en solitario afina, refina y hace del casticismo arte. Emociones broncas desgranadas en compañía de Mastretta, que también aplica el menos es más en la producción. Con músicos como el gran Ricardo Moreno o dos de sus actuales Menudencias: Pablo Novoa y Luca Frasca. Canciones para la historia: Ole papa, Mierda de mago, Sin perdón dormid o Mi prima y sus pinceles... No se preocupen: Josele volverá a pintar por aquí sus Garabatos...
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13.10.09
Lo mejor de la década 9: mejores discos extranjeros 2004Esta novena entrega -la del año de gloria del rock canadiense- empieza con una pequeña trampa. Aunque ya se avisó en la primera, relean si lo creen necesario. Cuestión pura de estrategia y estructura: el primer disco de esta lista-quizá EL DISCO de la década- salió en septiembre de 2004... pero sólo en Norteamérica. Aquí no se publicó hasta febrero de 2005. Pero, oigan, por dos cochinos meses...
Arcade FireFuneral Con o sin trampa, este disco es -como mínimo- Gloria Bendita. Prácticamente no sobra ni una corchea. Está parido en Montreal, la ciudad que más alegrías ha dado al pop en esta década. Por un grupo mayúsculo -y no sólo en número: a él se asocian por distintas vías proyectos tan interesantes como Bell Orchestre o Final Fantasy: muy pronto en esta pantalla-, punta de lanza del rock canadiense de los últimos años, que se crece -a veces en número, casi siempre en resultados- en directo. Funeral contiene una de las grandísimas canciones -quizá LA CANCIÓNPOP- de estos diez años: Neighbourhood #2 (Laika); acompañada por un buen puñado de himnos para crecer(se) con cada escucha. Vitales, épicos, reconfortantes... geniales. Y todo esto sin (aparente) esfuerzo. Arcade Fire sólo han publicado un disco más (Neon Bible, 2007) que baja un poco el listón... pero es que no se puede volver a llegar tan alto, oigan.
Broken Social SceneYou Forgot It in People Seguimos en Canadá -ahora en Toronto-, seguimos hablando de cosas serias, seguimos con un grupo cuyo fuego ha alimentado a otros proyectos de gran interés (Feist, Metric o Stars: más sobre estos últimos en 2005) y que ha dinamizado aún más la -como poco- espectacular escena canadiense de los últimos años. You Forgot It in People se publicó en 2002, pero no llegó a España hasta 2 años después; con envoltorio distinto pero -por suerte- idéntico contenido. Efervescente, tremendamente ameno y variado, chirriante, deliciosamente ruidoso, con disparos en direcciones muy distintas pero (muy) raramente errados.
Nick Cave & The Bad SeedsAbattoir Blues / The Lyre of Orpheus Si el caldo es así de bueno, mejor que te sirvan dos tazas. Se supone que la primera es de sabor más intenso y la segunda hay que dejarla reposar, pero las fronteras líquidas acaban diluidas entre gospel con sabor a punk, rock con sabor a clásico agitado y una audacia que sorprendía a esas alturas de su carrera. Sorprendía, aunque Nick y Semillas apenas habían bajado (relativamente) la guardia en The Boatman's Call (1997), No More Shall We Part (2001) y Nocturama (2003); pero es que volvería(n) a sorprender -¡y cómo!- con Grinderman (esperen a 2007) y Dig, Lazarus, Dig!! (2008). Coño, si es que, convertido en lo habitual, a lo mejor ya no deberia sorprender: Cave sigue siendo un puto genio y ya está.
CocoRosieLa maison de mon rêve Dos hermanas -Blanca y Sierra Casady- esencialmente locas. De origen indio norteamericano, afincadas sobre todo en Francia, con conexión islandesa y amigos como Devendra Banhart o Antony. Ahí es nada. Locas por las melodías de juguete, los ruiditos y, en general, por las soluciones extravagantes. Se han ido apagando con los discos pero aquí, en el primero, había melodías subyugantes e ideas de sobra. Ideas disparatadas, coquetas, jugetonas... y locas, claro. Y eso que Touch & Go tuvo que convencerlas para que lo editaran: ellas querían distribuirlo únicamente entre amigos. Ángeles terribles, como dice la canción que abre el álbum.
Drive-By TruckersThe Dirty South Aquí están otra vez los chicos rudos -¿Ahora también sucios?- del sur: concretamente de Athens, Georgia ¿Dos años seguidos? Sí ¿Con dos discos seguidos? Sí ¿Pasa algo? No, que elegir sólo uno era imposible. Rock a la vez musculoso, melancólico y emocionante. Una de las bandas imprescindibles de la primera mitad de la década. Y punto. Que sí, joder. Perdonen la insistencia. Y luego, escúchense The Day John Henry Died o el homenaje a cierta Band a la que deben bastante: Danko / Manuel.
Franz FerdinandFranz Ferdinand ¿Recuerdan cuando el revival post-punk era interesante? Pues Franz Ferdinand con su debut lo convirtieron además en algo divertido, fresco... y hasta lo llevaron a las listas de ventas con una de las canciones imprescindibles de estos diez años y, a la vez, en cualquier sarao que se precie: Take Me Out. En directo siempre dan la talla y encima van arregladitos como un pincel: Alex Kapranos es un tipo culto y elegante... y hasta ha publicado un libro de gastronomía sonora. Lo que viene siendo un icono de la década. Eso sí: por culpa de Franz Ferdinand tenemos a Kaiser Chiefs, Art Brut, Maxïmo Park y unos cuantos más dando todavía el coñazo.
Lali PunaFaking the Books Bonito y frío hasta decir basta... basta escuchar, es decir, los cuatro gélidos minutos de la canción titular para que a uno se le hiele el corazón. Y luego seguir. Hasta el absoluto despiece sintético/emocional en la tercera fase. La primera, el ensayo, se llamó Tridecoder (1999). La segunda, para sentar las bases, Scary World Theory (2001). Y aquí uno ya se tiene que rendir. Después, el silencio. Parece ser que en 2010, más ¿y mejor? Difícil.
LowThe Great Destroyer Pese a haber alcanzado lo más alto con Things We Lost in the Fire (2001) y Trust (véase 2002), Low siguen creciendo; ahora hacia afuera, pero sin perder su esencia mágica y casi mística... o sin casi; primero afilando las guitarras y tocando un poquito más deprisa en The Great Destroyer, construyendo de paso dos hit singles para un mundo ideal: Monkey y California. Luego... de otra manera en Drums and Guns, espérense a 2007. Y mientras tanto véanlos cuando puedan en directo, por favor.
Modest MouseGood News for People Who Love Bad News Desembarco de la Armada Canadiense (y 3). Si Arcade Fire son los épicos y Broken Social Scene los caóticos, Modest Mouse son... ¿los más divertidos? Por aquel entonces, más o menos, eran un sexteto, aunque con estos multitudinarios proyectos canadienses nunca se sabe. En el disco colaboran los Flaming Lips y la Dirty Dozen Brass Band. Y sus 16 canciones forman un entretenido, variado y conmovedor collage pop con más de un toque de locura. Necesaria.
Patti SmithTrampin' ¿Quién dijo muerta? Patti Smith sacó en 2004 su disco más crudo e intenso en años. Con sospechosos habituales como Lenny Kaye y Jay Dee Daugherty echando más que una mano. Momentos fieros como Jubilee o Gandhi se alternan con esas nanas circulares y en crescendo en las que Patti sigue siendo una auténtica maestra, léase Cartwheels. Tampoco es posible olvidar los dos conciertos -Primavera Sound: a lo grande, que no a lo lejos; La Casa Encendida, muy de cerca- vividos 3 años después.
Kanye WestThe College Dropout Kanye West es una de las mejores cosas que le ha podido pasar al hip hop en esta década. Para empezar, fue co-productor de The Blueprint de Jay-Z (2001, se ha quedado cerquita de aparecer en estas listas), quien prefirió tenerle en su sello como productor que como posible competidor. Finalmente logró editar en el este tratado del hip hop contemporáneo grabado entre 1999 y 2003 y construido desde el soul, el funk y lo mejorcito del r'n'b con temazos como We Don't Care o Jesus Walks. Después, otro disco fantástico (Late Registration, 2005) , uno notable (Graduation, 2007) y un despropósito acojonante (808's & Heartbreak, 2008).
Jim WhiteDrill a Hole in that Substrate and Tell Me what You See Si no existiera habría que inventarle. Llegó prometiendo mogollón con su Wrong-Eyed Jesus (1997). Y nos dio aún más gracias a discos como este. Un viaje surrealista pero ciertamente hermoso, pantanoso, histérico y pasado de vueltas al Sur de Estados Unidos. Ojo, coproducido por Joe Henry y con el concurso de Aimee Mann o Bill Frisell. En 2004, encima, protagonizó un documental acojonante de Andrew Douglas en el que seguía buscando a su Wrong-Eyed Jesus en su Sur... y en compañía de otras anomalías musicales como The Handsome Family, David Eugene Edwards de 16 Horsepower y Johnny Dowd. Un francotirador imprescindible en estos tiempos de miopía. Brian WilsonSmile Brian pudo por fin sonreír. El sueño de Smile se ha hecho realidad, declaró Wilson el 20 de febrero de 2004, tras presentar -por fin- estas canciones en directo, unos meses antes de -por fin- grabarlas y editarlas: 38 años después de encerrarse a intentar edificar la gran obra maestra del pop tal y como lo conocemos. Y volverse loco. No falta en éstesudiyéi una parte de melomanía feroz y a todas luces excesiva, otra de nostalgia de tiempo no vivido, otra más de deseo de que la magia no tenga truco esta vez. Lo tiene, claro, pero aunque no pueda ser lo mismo, aunque nunca pueda ser ese Smile, aunque Brian siga malito y su voz haya perdido la inocencia y a veces suene demasiado oscura y espesa, aunque su talento, hecho añicos, sólo sea un pálido reflejo de lo que pudo haber sido... el disco es una preciosidad, está hecho con un cariño y un respeto enormes y a veces aún sorprende por su osadía. Añadan sonrisas y lagrimones como puños, además, cuando vino a presentarlo al FIB.
Xiu XiuFabulous Muscles Músculos fabulosos, y retorcidos, los de Jamie Stewart. Un trayectoria impecable, la de sus Xiu Xiu. Aquí, mejor que nunca. Expresionismo abstracto. Cortantes emociones post-punk. Electrónica histérica. Gritos primitivos. Amenazas en rosa eléctrico. Discazo.
!!!Louden Up Now El grupo sin letras... en más de un sentido ¿Cómo se pronuncian tres exclamaciones? Bailando sin parar. Ritmo puro. O, según ellos, algo así como Chk, Chk Chk. Pero ¿Qué más da? Junto con un tal James Murphy, una tal M.I.A. (más sobre ambos en 2005) y muy pocos más se inventaron el auténtico Baile Moderno, el dance del siglo 21. Primero nos asaltaron los pies y las orejas con Me & Giulianni... y luego le dieron forma con este debut. Eso sí, no se puede uno conformar con el disco, sobre todo hay que verles -perdón, bailarles- sobre un escenario. Por desgracia, la inspiración no les llegó para el siguiente -y algo decepcionante- Myth Takes (2007).
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12.10.09
Trío de Reinas...
... que pudo haber sido Póker. Faltó Shannon Wright, a cuyo concierto no acudió éstesudiyéi por motivos totalmento ajenos a sus intereses. Pero para compensar hubo Joy in Repetition (y esto es una pista) con una de ellas.
1) Reina de corazones De cómo Alondra Bentley se come al público desde lo sutil. Voz joven, fina y suave. Pero profunda, oscura y encallecida. Un corazón joven con heridas antiguas. Y un torrente de canciones bonitas. Folk, country, pop. Primera Dama.
2) Reina de tréboles Dayna Kurtz, la de la repetición. Hubo suerte suficiente como para verla 2 veces: en Caracol, con su banda, Blue Mountain, sonora y poderosa; en El Clandestino, sola, relajada, cercana. Dos repertorios, dos maneras, dos momentazos. En la segunda, la garganta curada in situ con whiskey escocés. En ambas, las mangas llenas de ases: decenas de canciones, propias y ajenas, afiladas para arañar bien los oídos... vozarrón, imponente presencia, esa forma especial de tocar la acústica, el slide, la eléctrica, el banjo... Fascinación.
3) Reina de espadas Joan As Police Woman. Joan Wasser y su actual escudero, Timo Ellis: batería, guitarra, bajo, ukelele... Dos Señores de los Malos Pelos disparando espadas que se clavan en la piel, en los oidos, en la cabeza... Joan fantástica, divertida, loca, pasada de vueltas, caminando entre lo sublime, lo improvisado, lo vibrante. Mucho más rápida y animada que en anteriores ocasiones. Y con un punto extra de esquizofrenia, el mismo que tiene Cover, su disparatada colección de versiones: Sonic Youth, Iggy Pop, Jimi Hendrix, Public Enemy, Britney Spears a su manera... Y, como siempre, un puñado de canciones inéditas. Benditas heridas.
In the mix Alondra BentleyAshfield Avenue In the mix Dayna KurtzAmerican Standard In the mix Joan As PoliceWoman Cover
Lo mejor de la década 8: mejores discos nacionales 2003ElbichoElbicho ¡Qué coño! ¡Ni flamenquito ni mestizaje! Señores, que esto es muy serio. Tanto como unos Triana del siglo 21. Comandados por la voz prodigiosa (y preciosa) de Miguel Campello. Con un despliegue sonoro rico e imaginativo de cojones. Tienen 3 discos, y elegir 1 -éste, el primero- ha sido francamente complicado. Como lo es destacar una canción. O explicar la magia de su sonido. Por acabar con un dato objetivo: en este álbum colaboran Jorge Pardo, Eva Durán, Carles Benavent, Diego Carrasco, Ara Malikian y Tino di Geraldo ¿Flamenquito, dicen?
La Excepción¡Cata cheli! Desde el PanBen con humor... Es difícil reírse con el rap (que no del rap) español. Con estos, sí se puede. Pero, además, como lo primero que no se toman en serio -al menos en este primer disco- es a sí mismos, Langui y el Gitano Antón son capaces de expresarse sin necesidad (casi) de absurdos orgullos suburbiales. Añadan el factor sorpresa, algunas bases de primera (cortesía de Frank T y La Dako Style) y pelotazos entretenidídimos como Hoy frescuni, Zapato ortopédico, Oye compai o Amos chacho.
Kikí D'akíMi colección ¿Quién se esperaba ésto? María José Serrano, cantante de Las Chinas, alias Kikí D'akí, publicaba un mítico EP en 1984 con canciones de Fernando Márquez El Zurdo para desparecer del mapa poco después. En realidad, hubo más grabaciones de Kikí en el 86: al menos otras cuatro, escritas por Sergio López de Haro. Canciones que se volvieron a grabar para esta colección... junto a la fantástica El futuro del EP, otros dos temas escritos por El Zurdo -uno de ellos con Joe Borsani- y cuatro inéditos más de López de Haro. El resultado es deslumbrante. Sencillo, modesto y mágico, casi como la primera vez. Y lo mejor: el resurgir, 6 años después, continúa.
Manta RayEstratexa Se intenta no repetir grupo en estas listas pero con Manta Ray es imposible. Con los años, con los discos, matizan y perfeccionan su discurso. Noise, kraut, drone, minimalismo... pero siempre a su manera. Qué bien les sienta aquí el castellano. Qué poco se nota la ausencia de Nacho Vegas, llamado a otros des(a)tinos. Qué gozada escuchar estas canciones en directo. Qué niño soy.
PiratasRelax ¿Ultrasónica (2001) o Relax? ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? El primero, destaca por las canciones (Años 80, Teching, El equilibrio es imposible...); el segundo acaba elegido por las atmóferas y el conjunto. El equilibrio es posible: hay Respuestas. La despedida de Piratas es silenciosa pero importante; susurrada pero altisonante; Inerte pero de peso. Inteligente. Y ayuda mucho el concurso de uno de los grandes productores españoles de todos los tiempos: Suso Sáiz.
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30.9.09
Lo mejor de la década 7: mejores discos extranjeros 2003Basement JaxxKish Kash La acumulación de temazos hace de Kish Kash la joya de la corona de Basement Jaxx. 14 canciones sin respiro comandadas por un póker de ases: Good Luck, Lucky Star, Plug It In y Cish Cash. Con las respectivas gargantas de -ojo- Lisa Kekaula, Dizzee Rascal (ver más abajo), J C Chasez de 'N Sync -pudo haber sido él y no Justin- y ¡Siouxsie! Palabras mayores para el maltrecho dance de la década.
Belle & SebastianDear Catastrophe Waitress Belle & Sebastian vuelven por sus fueros. O, mejor aún, por otros algo distintos. Producidos por un Trevor Horn que acababa de trabajar -atención- con t.A.T.u. ¿Se acuerdan? Pero esto no es ninguna broma. El grupo se quita complejos de vocación amateur en busca del mejor envoltorio posible para algunas de las mejores canciones de Stuart Murdoch, caso de I'm a Cuckoo o Step Into my Office Baby. Brillante.
ColderAgain Desolación calculada. Frío abrasador. El francés Marc Nguyen Tan apela lo justo a los fantasmas de Joy Division, Can, Aphex Twin o Air para mecerse entre ambient, post-punk, minimalismo electrónico y kraut sin necesidad de venderse a ninguno. Un artista visual reconvertido en músico de texturas casi táctiles. Amour fou ¿O era Crazy Love?
Death Cab for CutieTransatlanticism Ben Gibbard es uno de los talentos indiscutibles del pop de los últimos 10 años. Y sus Death Cab for Cutie no tienen ni un solo disco malo; este es, ni más ni menos, el mejor. Nervio, humor malvado, ingenio, melodías. Por si fuera poco, en este 2003 hizo doblete con The Postal Service. Véase un poco más abajo.
Dizzee RascalBoy in da Corner Un tan espectacular como dañino despliegue de grime, hip hop, ragga, electro y demás hierbas electrónicas y baialbles. Nacido en la fecunda explosión del grime londinense de principios de siglo. Compuso la columna vertebral de esta ensalada cubista de ritmos, I Luv U, con 16 añitos. Aún en activo, cada vez sorprende menos.
Drive-By TruckersDecoration Day Tras su abrumadora, excesiva y ambiciosa Southern Rock Opera (2001), Drive-By Truckers miran un poco hacia adentro. Se ponen, a su manera, intimistas. Con el nivelón que tienen sus discos, elegir uno -éste, por ejemplo- se hace difícil. En cualquier caso, es -junto a Wilco y poco más- uno de los grandes grupos de rock americano (añadan aquí sureño, si quieren) de los últimos años. Densos, poderosos, con tres voces solistas y un nivel de canciones que asusta.
Four TetRounds Vamos a ver... Kieran Hebden es un batería de jazz frustrado con un pie en el free, otro en el post-rock, otro en el folk, otro en el hip hop y otro en el techno. Y todo -o casi- sin moverse de su Mac ¿Muchos pies, dicen? No se crean, en Rounds se reparten patadas a diestro y siniestro. Y todas llegan a su objetivo. Un discazo de electrónica.
Dayna KurtzPostcards From Downtown Madre mía, qué lagrimones. Lo que le hace Dayna Kurtz al corazón -encogerlo cual chufa- debería estar prohibido. Una de las voces más emocionantes de los últimos decenios. Adscrita a la Americana, es capaz de trascender géneros a golpes de emoción... y con canciones como la titular, Love Gets in the Way, Miss Liberty o Somebody Leave a Light On ¡Jooooder, qué escalofríos!
OutkastSpeakerboxxx / The Love Below Dos discos dos -repartidos equitativamente entre André y Big Boi -para sublimar el hip hop, hacerlo desparecer y luego revolcarse en el funk á lá Prince para llegar al punto más alto de unos Outkast que crecían a marchas forzadas con la década. Por si faltaba algo para desmarcarse, un hit planetario y descaradamente pop, sin un solo segundo de rimas: Hey Ya!
The Postal ServiceGive Up Ben Gibbard de Death Cab for Cutie (ver arriba) y Jimmy Tamborello alias Dntel se curraron por correo -de ahí el nombre del dúo- este prodigio del pop electrónico. Mucho más que la hiperbólica Such Great Heights, que ya es decir.
Prefuse 73One Word Extinguisher Guillermo Scott Herren parte del hip hop abstracto y de una falsa estructura de mix tape para meterse en todo tipo de camisas de once varas y salir reforzado. Un disco lleno de ideas, de sonidos, de canciones... de momentos geniales. Mr Prefuse se ha ido metiendo, para bien de todos, en diversos berenjenales sónicos; y acabó instalado en Barcelona, tras enamorarse de una chica con la que grabó bajo el nombre de Savath & Savalas.
The Soft Pink TruthDo You Party? El pureta de la electrónica experimental se llevará las manos a la cabeza si ve aquí este disco en vez de, un suponer, A Chance to Cut is a Chance to Cure (2001) de Matmos. Déjese llevar, Señor Pureta. Al fin y al cabo, la mitad de Matmos -Drew Daniel- montó esta verdad blanda y rosada (difícil ser más explícito) cuando Herbert le retó a que se atreviera con un disco de house. Y vaya si osó. Bien ayudado por su compinche MC Schmidt y por la terrorista Blevin Blechtum. Una joyita del microhouse que cabalga los fantásticos materiales sonoros de Matmos sobre potentes beats de baile para construir golosinas groovy del calibre de PromoFunk. Añádase un importante plus de humor petardo.
Rufus WainwrightWant One O de cómo los espíritus de Leonard Cohen y Judy Garland pueden habitar sin mayores problemas en el mismo cancionero. Seguramente la verdad de Rufus descansa a medio camino entre la épica algo más clásica de su segundo disco, Poses (2001) y la maravillosa y descarriada afectación pop de este Want One. Pero sólo por el hecho de que entre uno y otro su voz y su interpretación escalaron cuatro o cinco peldaños, hay que quedarse con éste; gracias al cual, además, muchos descubrieron (descubrimos) al Señor Wainwright.
The White StripesElephant Alabados hasta la extenuación por los que llegaron tarde (o nunca) a Led Zeppelin, los White Stripes deberían haber sido capaces de poner de acuerdo a rockeros recalcitrantes y moderniquis sin remedio. Pues no. Una lástima, porque molan mogollón. Sobre todo en este Elephant. El disco que contiene Seven Nation Army tiene que ser, obligatoriamente, su mejor disco. Y encima, Black Math, The Hardest Button to Button y su encantadora versión de I Just Don't Know What To Do With Myself.
WireSend Tras más de diez años de sequía, 25 después de su debut y con los 50 cumplidos, los imprevisibles e imprescindibles Wire daban dos ruidosos toques de atención con sendos EP's (Read & Burn1 y 2, ambos de 2002) y atacaban luego sin piedad con este Send. Un disco en el que se masca una sensación de peligro que se hizo física en la tremebunda gira con la que lo presentaron poco después. Sin respiro desde In the Art of Stopping hasta 99.9
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23.9.09
Lo mejor de la década 6: mejores discos nacionales 2002MagaMaga Debut de Maga, el grupo que, con un poco menos de cerrazón orejil debería haber arrasado corazones mainstream. Vaaaaale, en un mundo ideal. Su alargada sombra pop se mueve entre Piratas y Planetas. Fueron de los primeros en importar sensibilidades del emo pop británico; y encima plasmaron su peculiar espíritu en canciones acojonantes como Diecinueve, Agosto esquimal o Piedraluna. Escuchados hoy, parecen los hermanos mayores de Vetusta Morla. MercrominaBingo Un monumento al riesgo entre dos monumentos a la melodía del calibre de Canciones de andar por casa (1999) y Desde la montaña más alta del mundo (2005): a su vez otra cima -y perdón por el chiste fácil- del alpinista del pop español -léase Joaquín Pascual, el otro ex-Surfin' Bichos hasta su resurrección temporal, también en esta década- que más ochomiles ha escalado en estos 10 años, bien con Mercromina o los posteriores Travolta. Aquí, más kraut-space-noisero que nunca, pero sin perder el poder del susurro.
MigalaRestos de un incendio Lo mejor de este grupo con tendencia a quedarse calvo... de tanto pensarse. De cómo Migala -aquí en formación de septeto, Nacho Vegas incluido- despoja su discurso de una intelectualización excesiva y se suelta para demostrar que su conocimiento enciclopédico del pop también se puede escupir en píldoras digeribles. Y no hay mejor manera de hacerlo que con lo que propone este disco: regrabar canciones de sus 3 álbumes anteriores. El re...frito se torna re...velación. Bendita atmósfera crepuscular, producción implacable y la mejor versión de la mejor canción de su historia: Aquel incendio.
NosoträshPopemas Si el concepto Popema ya era hermoso y se explicaba a sí mismo a la perfección, el resultado es deslumbrante. 20 miniaturas -más otras pocas desperdigadas por los singles- en las que Nosoträsh dan el do de pecho. Lirismo puro, íntimo, conciso y emocionante. Por cierto ¿que fue de Elläsh?
Ojos de BrujoBarí Usted, persona sensata y de gusto exquisito, compondrá una mueca de terror ante palabras como mestizaje o -¡argh!- flamenquito. Hará bien... casi siempre. No con Ojos de Brujo antes de creérselo demasiado y aburrirnos con fotocopias desvaídas del estupendo Vengue (1999) y éste, su mejor disco. Cuando scratch, guitarra flamenca, cajón y bajo funk se entendían a la perfección.Y había que verles en directo. Una puta fuerza de la naturaleza, señores.
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14.9.09
Lo mejor de la década 5: mejores discos internacionales 2002Año capicúa de la década. El euro entra en circulación y, automáticamente, el poder adquisitivo se desploma. Algunos son capaces de recortar en cualquier otra cosa con tal de seguir comprando discos. Como estos:
Boards of CanadaGeogaddi Geogaddi apuntala lo expresado en el soberbio Music Has the Right to Children (1998) y lo envuelve en una tensa oscuridad que aquél no tenía. Tensión oscura y casi diabólica que el dúo, en comandita con su jefe de Warp -Steve Beckett-, decidió exprimir -por aquello de echar unas risas- dando al disco una duración total de 66 minutos y 6 segundos. Casi todos suculentos, aunque destacan los 5:21 de Music Is Math y los 6:12 de Sunshine Recorder.
Johnny CashAmerican IV: The Man Comes Around Junto al espectral primer volumen, lo mejor de -si contamos el disco póstumo- la pentalogía Cash/Rubin. Primero, porque contiene una versión majestuosa -en su sencillez- del Hurt de Nine Inch Nails. La mejor versión de esta década. Tan buena y personal, que ahora Trent Reznor casi ni se atreve a tocarla en directo y, si lo hace, lo hace á la Cash. Segundo, por su lectura gospel-blues del Personal Jesus de Depeche Mode, una canción tan evidentemente religiosa que Johnny la hace suya mirando al cielo. Tercero, por los sorprendentes dúos con Nick Cave y Fiona Apple. Y cuarto, por la precisión tan matemática como emocionante de los arreglos.
ColdplayA Rush of Blood to the Head Meterse con Coldplay es uno de los deportes favoritos de los últimos años. Pues es una pena, porque con el despliegue de ira y mala baba, más de uno habrá pasado por alto este discazo: uno de los mejores álbumes de pop paridos Gran Bretaña en estos 10 años. Unos pueden seguir riéndose mientras otros disfrutan de la impresión de tragarse los 5 primeros temas del tirón. Quinteto titularísimo difícilmente igualable: Politik, In My Place, God Put a Smile upon Your Face, The Scientist y Clocks.
The DelgadosHate ¿The Great Eastern (2000) o Hate? Difícil. La balanza se inclina en favor del segundo por razones eminentemente emocionales. Y por la mordiente de Coming in from the Cold. En cualquier caso, es evidente que los escoceses son una enorme máquina de fabricar pop con nervio. Y encima se inventaron uno de los grandes sellos discográficos de los últimos 15 años: Chemikal Underground, casa de Mogwai o Arab Strap.
DJ/RuptureThe Minesweeper Suite Los 70 Minutes of Madness (concretamente 73) de la década de los '00. Mixtape ambiciosa, densa, ruidista, velocísima, de espectro amplísimo (de Roberta Flack a Kid 606 pasando por Cutty Ranks) y ambición ecualizadora: no todo vale pero sí todo es susceptible de valer. Una puta locura. DJ/Rupture es además, junto a Diplo -se hablará de él dentro de unas pocas listas- el gran animador de la verbena global bien entendida.
Beth Gibbons & Rustin ManOut of Season Donde Beth se escapa por la tangente con la ayuda del bajista de Talk Talk, Paul Webb. El dúo encuentra acomodo entre el folk y el jazz, la Gibbons nos regala los oidos con su registro más dulce -pero siempre doloroso-y otro Portishead, Adrian Utley, se cuela casi sin hacer ruido en los créditos. Beth lo presentó en Benicassim y salió, literalmente, a hombros.
InterpolTurn on the Bright Lights De los muchos discos que han exhumado el cadáver de Ian Curtis este es, de largo, el mejor. El que casi no huele a podrido. Serio, riguroso y -ya que se ponen- a la altura de las circunstancias. Aquí el muerto obtiene una misa en condiciones gracias a PDA, Obstacle 1 o NYC. Los dos álbumes posteriores de Interpol caen, tristemente, en repetir la fórmula.
LambchopIs a Woman El de la voz profundísima -atiende por Kurt Wagner- se pone más austero que nunca para dejar espacio por el que sus letras ambiguas y sutiles se cuelen hasta la cocina. Y claro, triunfa. Lo volvió a hacer unos años después, ergo volverán a verle por aquí.
LowTrust Escuchar un disco de Low o ver uno de sus conciertos por primera vez es una verdadera experiencia mística. Estesudiyéi, nunca mejor dicho, da fe de ello. Pero lo mejor es que cuando uno repite, vuelve a ocurrir. En su música hay tal contención, silencio y espacio que se puede caer fácilmente en la perplejidad... y acabra no yendo al grano. Como volverán a las listas, la próxima vez se intentará hablar de los discos. Sólo una cosa: con éste les descubrió el que les escribe.
múmFinally We Are No-One ¿Existe algo así como una melodía islandesa? múm, Eberg, Sigur Rós, la propia Björk... algo inasible, quizá una determinada sucesión de notas, une sus músicas. Aunque, una vez se conoce el paisaje de la isla, todo esto se entiende un poco mejor. Aquí esa especie de melodía subterránea toca techo en canciones como Green Grass of Tunnel. Vale: todo el disco parece interpretado con cajas de música y las voces grabadas en una clase de Primaria... pero a la vez es cualquier cosa menos infantil. Y es que esa supuesta melodía islandesa podrá ser naif, pero siempre encierra una dosis casi insoportable de melancolía y tristeza. Cuestión de naturaleza.
The NotwistNeon Golden Bien por los Acher. El triunvirato The Notwist/Lali Puna/Ms. John Soda nos ha dado unas cuantas alegrías en estos 10 años. No les extrañe volver a encontrarles por estas listas. Pero si toca hablar de Neon Golden, toca hablar a un mismo tiempo del pop sintético condenadamente bien hecho, sin fisuras, y a la vez emocionante de Pilot... o de sorpresas como la que da título al álbum, en la que se arrancan con una especie de tecno-country-psicodélico-kraut. Y todo, que para algo son alemanes, sin despeinarse.
Damien Rice0 O cómo traer el espíritu de Nick Drake al siglo 21 añadiéndole unas gotitas de emo-pop. 10 temazos -entre los que brillan Delicate, The Blower's Daughter, Cheers Darlin' o I Remember, con la preciosa voz de Lisa Hannigan. Problemas: varias de esas canciones han acabado siendo pasto de los ambientadores musicales de series -House, Bones, L...- o de las bandas sonoras de Closer y Stay; ergo, de alguna manera, machacadas por el mainstream. Y más de un cantautorzuelo con infulillas indis le ha intentado copiar la jugada. Una pena.
RJD2Deadringer Un estremecedor monumento a la sampledelia. Construir un temazo que huele a clásico como The Horror a partir de la sintonía de Scooby Doo y una canción de Jimmy Castor no está a la altura de (casi) nadie. Alquimia y buen gusto a partes iguales en manos del mejor alumno posible de DJ Shadow.
Sigur Rós() Uno de los primeros hitos sonoros de esta década para el que les escribe fue asistir al concierto de Sigur Rós en la entonces llamada Sala Arena. 10 de abril de 2001. Silencio sepulcral, impresionante expectación, música flotante con un extraño componente sanador. Algunos -la propia acompañante de Éstesudiyéi- fueron incapaces de soportarlo. Otros se dejaron mecer por un sonido que -para bien y para mal- alcanza aquí su máxima expresión. Mucho más excesivo que su obra maestra -el anterior Agaetys Birjun (1999)-: sus canciones sin nombre (el título del propio disco es un paréntesis) se alargan on facilidad hasta los 10 minutos. Y uno entra o no entra. Pero, gusten o no, son un grupo muy importante para esta década; y encima, sus vídeoclips son altamente recomendables y tienen a su nombre uno de los más bellos deuvedés de los últimos años: Heima. Además, con su último disco parecen haber abierto una vía de escape nueva para su música, que hasta promete nuevas sensaciones pop.
WilcoYankee Hotel Foxtrot La obra maestra de Wilco. A una colección de canciones de calado similar a Being There o Summerteeth, súmense la incorporación de Glenn Kotche, las diabluras de Jim O'Rourke y las últimas notas de teclado para Wilco del gran Jay Bennett -recientemente fallecido-, que se desencontró a modo con Tweedy, según recoge el recomendabilísimo deuvedé I Am Trying to Break Your Heart. Cuestión de extremos: es el disco más vendido del grupo ¡y hasta en Pitchfork le dieron un 10!
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Love will tear us apart... (again)
Datos personales
Nombre: djflow
Lugar: Spain
Vivir consiste en construir futuros recuerdos. Estoy preparando recuerdos minuciosos, que algún día me traerán la melancolía y la desesperanza.
ERNESTO SÁBATO